CAPITULO 2 - Biografía cardinal


En el Norte
Los comienzos en Concordia: 1974-1980

Nació en el antiguo barrio La Tablada, a dos cuadras de la actual Universidad Nacional de Entre Ríos, un 12 de febrero de 1957, siendo el primogénito de Marta Lischinsky y Domingo. Cuatro años más tarde nació Ester, segunda y última hija del matrimonio.

Domingo, hábil y meticuloso, se desempeñó en variados oficios, entre otros muchos, fue pintor de casas. Pero aún antes de conocer a Marta, a causa de un episodio que nunca develó a su familia, estuvo preso en Córdoba durante ocho años y en la cárcel aprendió a leer. Hecho que le permitió completar, por correspondencia, un curso de mecánico dental, obtenido su certificado oficial años después en la Universidad de Medicina de Córdoba. Llegó a ser uno de los más requeridos mecánicos dentales de la zona. Sensiblemente mayor que su madre, tenía cincuenta y cinco años cuando nació Julio. Era un hombre reservado y severo. De él, su hijo recordará su destreza manual, la conducta acorde a principios éticos y el valor de cumplir con la palabra dada, constituyéndose en un ejemplo de compromiso y dedicación laboral. De este hombre para el que el trabajo lo era todo, Julio heredó el valor del hacer, la pasión por las herramientas y la habilidad para resolver problemas de construcción, como el manejo y la familiaridad con los materiales. De ahí que el dominio técnico fue desde el comienzo de su carrera una preocupación central.

Con su padre, 1967

Su madre, Marta Lischinsky pertenece a una humilde familia de origen judío-ruso, que se había instalado en el centro de la provincia, en la ciudad de Basavilbaso, junto con otros de sus paisanos, en las postrimerías de la corriente inmigratoria conocida, a partir del libro de Alberto Gerchunoff, como Los gauchos judíos.

Con su madre, 1995

A pesar de su extracción campesina, el bisabuelo materno era un hombre que dominaba varios idiomas e inculcó a la familia el hábito de la lectura. Su abuelo Manuel fue carnicero y luego sereno en los silos del Molino Río de La Plata en Basavilbaso.

Sus abuelos, Basavilbaso, 1948

Cuando Julio era muy pequeño, sus padres abrazaron la fe de los Testigos de Jehová marcando una conducta ética y religiosa muy fuerte en el hogar.

La casa de los Lavallén era una espacie de gran “laboratorio dental”, dentro del cual su padre se refugiaba del mundo externo y donde el contacto humano estaba acotado al círculo de los miembros de la congregación religiosa.

La infancia y adolescencia de Julio transcurrieron en un hogar humilde, pero sin sobresaltos ni necesidades materiales.

Por esos años, la mayor parte del los textos de la escueta biblioteca familiar versaban sobre religión y asuntos bíblicos pero había también un diccionario enciclopédico Salvat de doce tomos ilustrados, que llamaron la atención del niño, quien con esas ilustraciones se entretenía durante horas. En cuanto a su madre, aún hoy sigue siendo una ávida lectora.

El dibujo fue una pasión que comenzó desde su niñez y su abuela Luisa atesoró cantidad de aquellos trabajos infantiles, que su nieto años después destruyó.

Ante esta inclinación tan marcada, los padres lo enviaron a los seis años de edad a un primer taller de dibujo dentro de la vecindad. De esta experiencia recuerda que le exigían manejar el lápiz con suavidad, evitando trazos fuertes que marcaran la hoja, y que, en una ocasión, debió terminar su trabajo con el trocito de mina quebrada. Esto quedará grabado en su memoria y marcará en él una actitud de respeto y cuidado en el manejo de la técnica y las posibilidades expresivas de los materiales.

Al año siguiente concurrió a un taller dedicado a imprimir banderines en planograf; luego, pasó tres años bajo la guía de Gladys Rodríguez, quien a su vez había estudiado arte por correspondencia. Con ella aprendió todo lo básico del oficio: claroscuro, proporciones, estructuras, perspectiva y manejo del color.

En la escuela, las maestras le encargaban los dibujos del pizarrón para actos escolares y la pintura de algunos telones. Al ingresar al secundario, sus padres suspendieron sus clases de arte, para que no se distrajera de sus obligaciones escolares. Finalmente y con altibajos, recibió el título de Perito Mercantil en 1974.

Con su maestra Olga Llanos, 1963

Sus compañeros de clase, amigos y vecinos, recurrían a él cuando necesitan alguien práctico en cuestiones de dibujo. Así ocurrió en el taller mecánico del barrio, donde realizó su primer mural a los trece años. El tema, motos de carrera.



Escuela Almafuerte

En 1973 asistió por primera vez a una exposición de arte, en la Feria de la Sociedad Rural, donde se exhibía una muestra fotográfica de Pedro Luis Raota (4) fotógrafo chaqueño que retrató en detalle y con maestría al hombre de campo, la vida rural y los animales.


Escuela secundaria

Cursando ya el último año del colegio secundario, aceptó el desafío de un amigo de presentar sus trabajos en la Feria. Esto implicó alquilar el stand, enmarcar los dibujos, preparar el montaje y, aunque su familia no lo apoyó, sí lo hicieron algunos de sus amigos y compañeros de escuela. Junto a los puestos de exhibición de mates, cueros, artesanías textiles y todo tipo de mercaderías, estaban expuestos los dibujos en tinta de Julio Lavallén, cuya temática eran los gauchos, paisajes y retratos. La muestra fue un éxito y con la venta de algunos trabajos llegó a cubrir los gastos. Fue entonces, cuando la directora de la Escuela de Artes Visuales, profesora Celina Migoni, vio sus trabajos y lo invitó a exponer en el Museo de Arte Visuales de Concordia, donde realizó, su primera muestra individual en 1974.


Stand en la Sociedad Rural de Concordia. Primera exposición
Los primeros retratos y personajes, en lápiz o tinta china, estaban inspirados en el estilo de un ilustrador de historietas, el dibujante santafecino Juan Arancio cuyo personaje protagónico era un isleño llamado Juan Chiviro. Le atraían particularmente los personajes que Arancio (5) dibujaba en segundo plano, casi desdibujados y muy sintéticos. Disfrutaba observándolos con una lupa. También realizó algunos pocos retratos, en su mayoría, basándose en fotografías.


Muestra en la Escuela de Artes Visuales de Concordia

A los 17 años mientras sus compañeros hacían el viaje de egresados de quinto año, decidió viajar solo a Buenos Aires por primera vez. Quería conocer personalmente al maestro Quinquela Martín y mostrarle sus trabajos.


Imágenes de su primer viaje a Buenos Aires, 1974

Se alojó en una pensión del barrio de Once y el muchacho de la limpieza, lo acompañó al Museo de la Boca, por entonces el hogar de Quinquela Martín. Lo recibió el director de la escuela-museo quien le aseguró que se encargaría personalmente de mostrar sus trabajos al maestro. Al día siguiente, tampoco pudo concretar el encuentro pero "lo despacharon" diciéndole que a Quinquela le habían parecido muy buenos. Las palabras con las que el director del Museo, profesor De la Canal, fueron no obstante un estímulo importante para el crédulo y joven provinciano.
Quinquela Martín era entonces el referente artístico más popular del arte argentino, sinónimo de “el pintor” dentro del país y también lo fue en el exterior. Años más tarde, Antonio Berni ocuparía ese lugar.

Al finalizar el secundario se empleó de cadete y dactilógrafo de un concesionario de ganado, luego trabajó en oficinas del entonces Ferrocarril Urquiza y finalmente pasó un breve período por el desaparecido Banco Unido del Litoral, del que fue echado a los 34 días de ingresar.

A los 19 años, dejó el hogar paterno y se mudó a una vieja casona en el centro de la ciudad. La casa pertenecía a Mauricio Furman, conocido y paciente dental de su padre que viajaba con frecuencia al extranjero y muchas veces solía traerle de regalo pinturas o lápices. Furman se la cedió sin cobrarle ningún alquiler, con la condición de no recibir queja alguna de los vecinos y de que no fuera utilizada para reuniones políticas. Allí trabajó de albañil junto a sus amigos más cercanos, los mellizos Alejandro y César Gorroño, y en poco tiempo abrió su taller. Esto le brindó un cierto reconocimiento social y desahogo económico.

En una gran sala de esa casa, abrió la Galería Lavallén, donde además de muestras de pinturas, teatro y danza, ofreció recitales de música, que eran transmitidos en directo por LT15 Radio del Litoral de Concordia.
Galería Lavallén, Concordia

Completó un Profesorado de Artes Visuales, que se abrió en la ciudad por esos años, pero fue poco lo que le aportó ya que muchos de los docentes eran prácticamente maestros de escuela. Sin embargo, la historia del arte logró entusiasmarlo.

Galería Ergon, 1974

Desde entonces fue su propio gestor. Más que una vocación, el arte fue su elección de vida.

Escuela de Artes Visuales 1977

Entre los años 1979 y 80 transitó por un período de cambio de la imagen hacia una síntesis fauvista-cubista. La influencia de Picasso es evidente en muchos trabajos de ese período, especialmente en la figura humana. En el uso de determinadas gamas tonales, más expresionistas se pueden rastrear ciertas influencias cubistas no liberadas de fórmulas escolares, ligadas a modelos establecidos en aquel profesorado, cayendo en cierto esquematismo formal que luego fue, felizmente, superado.

En 1980 Lavallén decide dejar Entre Ríos e instalarse en Buenos Aires.

Galería Ergon, Buenos Aires

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4 Célebre fotógrafo (1934-1986), radicado en Villaguay, Entre Ríos.

5 Argumentista, ilustrador, dibujante e historietista (Santa Fe, 1931).Trabajó entre otras para revistas como Intervalo y El Tony.

2 comentarios:

maximo dario granados dijo...

Fui alumno de Julio en el año 1980 aprox. en Concordia me acuerdo que tenia un citroen porque una vez me llevo hasta mi casa luego de una clase al aire libre
yo vivia cerca del cementerio nuevo , yo tenia 9 años , hoy en dia tengo 47 y soy Profesor de artes visuales y artista plastico. Gracias Julio.

maximo dario granados dijo...

Fui alumno de Julio en el año 1980 aprox. en Concordia me acuerdo que tenia un citroen porque una vez me llevo hasta mi casa luego de una clase al aire libre
yo vivia cerca del cementerio nuevo , yo tenia 9 años , hoy en dia tengo 47 y soy Profesor de artes visuales y artista plastico. Gracias Julio.