Teatro / cine / video

A su llegada a Buenos Aires, Julio se relacionó con gente de teatro y posteriormente con el ámbito del cine, lo que le permitió más tarde realizar una serie de cortos en video, en los que le fue posible unir su trabajo plástico al conocimiento técnico y escénico adquirido a partir de esas experiencias.

A comienzos de los ochenta, intervino como asistente de escenógrafo y realizador de objetos para la Compañía Argentina de Mimo, grupo dirigido por Ángel Elizondo (que en ese momento, debido a la dictadura militar, actuaba en forma clandestina en una vieja casona del Once).

Su relación con el teatro y la escenografía comenzó tempranamente. Ya en Concordia, había realizado decorados para las carrozas del día del estudiante y la fiesta de la citricultura, además de alguna puesta escenográfica del teatro local.

En 1986 Carlos Olguín filma el largometraje A dos Aguas. Había visto algunos trabajos de Lavallén y lo convocó para que se hiciera cargo de la escenografía de su film. Protagonizada por Bárbara Mujica y Miguel Ángel Solá, la película aborda encuentros y desencuentros a la vuelta del exilio. Encuentro con los otros y con ellos mismos. Más que una historia es una reflexión sobre los deseos y las realizaciones personales luego de una larga ausencia forzosa.

A dos aguas

Las escenas fueron filmadas casi en su totalidad dentro de un viejo galpón en el barrio de Barracas, una antigua fábrica de medias (Medias París) y las pocas escenas de exterior fueron rodadas en el Rosedal de Palermo y en el Centro Cultural Recoleta, en parte recién inaugurado y aún con salas en obra.

Olguín le permite trabajar con total libertad y obtiene una mención especial en el Festival de Cine de Locarno, Suiza, por su escenografía.

La puesta en escena reviste un carácter artificial, de un realismo desbordado en el que los objetos se convierten en protagonistas como la voz del pueblo (el coro en la tragedia clásica), personificación en este caso del “otro” país al que se enfrentan los exilados a su vuelta.

Esta experiencia le permite conocer la trastienda de la pantalla, la esencia de los trucos del montaje y trabajar en equipo coordinando una serie compleja de elementos. Fue una experiencia enriquecedora que lo cautivó. Todo eso lo estimulará para realizar, poco después, sus propios videos.

La galería Praxis le ofreció en 1987 un contrato que le permitió trabajar intensamente, y la posibilidad de producir los dos primeros videos con su obra, que fueron emitidos en diferentes programas de televisión de la época.

Los cinco videos que realizó hasta el momento fueron además de una experiencia distinta y complementaria de su pintura, una manera de difundirla y dar a conocer su pensamiento.


Videos

Una pintura (1987) Formato UMATIC. Duración: 7 minutos.
Dirigido por Mario Iglesias. Buenos Aires.

El tema es el proceso de una pintura mural. Introduce al espectador en el espacio de la creación, ya que la cámara sigue al artista entrando en su taller, convirtiéndose así en un testigo ocular que nos coloca en ese lugar privilegiado y deseado del acto voyerista por el cual accedemos a la cocina de la creación.

La pintura consiste en dos equilibristas en bicicleta frente a un numeroso público, al igual que en el espacio real del pintor, donde también hay espectadores observando su tarea. El tema es una cita de un grabado de Francisco Goya, el Disparate puntual, de la serie Disparates.

Este video fue grabado en el entonces muy activo Centro Parakultural, inmenso sótano de la calle Venezuela, en el barrio de San Telmo.


Una pintura de Julio Lavallen en pantalla grande.

Fútbol por Lavallén (1988) Formato UMATIC. Duración: 8 minutos.
Dirigido por Mario Iglesias. Buenos Aires.

Con motivo de su muestra Fútbol en la galería Praxis, desarrolla otro video. El propio guión, realizado por Carlos Risso Patrón y Silvia Rodríguez Vidal, juega un contrapunto con las imágenes. La música original es de Pedro Aznar y Víctor Hugo Morales es el relator de este partido donde se enfrentan dos equipos, Libertad y Conjurados.

Todo es un lugar común, los jugadores de Libertad tienen nombres de “virtudes argentinas” (nombres de la mitología popular) y Conjurados su contracara de bajezas (con palabras lunfardas del delito). La antideportiva batalla finaliza con la intervención del público.

La pintura se anima a partir del manejo de la cámara. La tela se convierte en la pantalla desde la que asistimos a la pasión de los argentinos.


Futbol en pantalla grande.

De los ojos a los ojos - Inauguración de una exposición (1995) Formato BETACAM. Duración: 7 minutos. Dirigido por Javier Olivera. Buenos Aires.

Sobre un fondo musical de Jaime Prats, vemos los diferentes participantes de las inauguraciones de arte: un vernissage realizado en Filo, el bar-restaurante-sala de exposiciones ubicado en la calle 25 de Mayo. Los protagonistas son el pintor, el público y todo su entorno: las bandejas de comida y bebida, la intervención del crítico de arte.

La obra es una instalación que semeja un ring de box, en cuyos ángulos ubica pinturas recortadas con la figura particular de Oscar Ringo Bonavena, sentado en su famoso banquito. El público ocupa el centro de la escena y así es captado.


De los ojos a los ojos en pantalla grande.

24 horas - Un mural (2004) Corto en formato Digital. Duración: 10 minutos.
Dirigido por Juan Pablo Di Bitonto. Buenos Aires.

Relata la creación de una pintura mural, pero esta vez realizada en gran parte por el público, siguiendo sus indicaciones. Es un extracto de una grabación prácticamente en tiempo real, que comenzó un viernes al mediodía y terminó al otro día, a la misma hora. 24 horas apunta a romper el hielo entre la gente y el espacio sacralizado del arte.

Asistimos a un cambio de actitud en el heterogéneo público que logra abandonar el lugar seguro del espectador para tomar la palabra y apropiarse de su propio espacio de creación. La cámara registra gestos, la acción, el pincel en mano.

La sencillez de la propuesta resulta en un relato fresco, conmovedor, que consigue desmitificar al arte como patrimonio exclusivo y excluyente.


24 Horas en pantalla grande.

Luz negra (2007) Corto en formato Digital. Duración: 7 minutos.
Dirigido por Juan Pablo Di Bitonto. Buenos Aires.

Asistimos a una visión iniciática y ritual de planos y secuencias que resumen una clase en su taller, para arribar a un clima de improvisación y libertad, condición esencial de la expresión.

Con blanco y negro los alumnos pintan el cuerpo de las modelos, llevando la gestualidad del pincel a un ritmo de pulsiones danzantes. La música pauta el tiempo y una extraña luz negra amalgama los dibujos que cubren la pared y el piso del espacio, creando una pérdida de referencias.


LUZ NEGRA en pantalla grande.

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